Escondido entre los jardines de El Putxet, este palacete isabelino de mediados del siglo XIX constituye uno de los secretos mejor guardados de la ciudad. Fue la residencia de Manuel Rocamora i Vidal (1892-1976), pintor, escritor y uno de los grandes coleccionistas de arte del siglo XX en Barcelona. El edificio, de dos plantas, buhardilla y jardín, conserva todavía hoy su aspecto original, y acoge la sede de la Fundació Rocamora.
Desde 1935, Rocamora reunió más de veinte colecciones: cerámica, pintura, esculturas, mobiliario, indumentaria, mascarones de proa, autómatas… Una muestra única que es el reflejo de su pasión por el patrimonio y la cultura material. Destaca especialmente el fondo de indumentaria antigua, que dio origen al Museo Textil y de Indumentaria de la ciudad.
La casa, reformada en 1942 por el arquitecto Josep Plantada, sufrió la reducción del jardín a raíz de la construcción de la ronda del General Mitre. Sin embargo, conserva todavía el carácter recogido de una casa museo privada, con piezas singulares, como el reclamo de Els Quatre Gats diseñado por Picasso y cuadros de Ramon Casas.
Un espacio de memoria, arte y coleccionismo que revela la Barcelona íntima de un tiempo y una sensibilidad casi desaparecidos.